domingo, 7 de octubre de 2012


En la paleta del gran creador, hace mucho tiempo atrás, entre pizcas de blanco pudor y un rabioso carmesí, nació un color. Para poder distinguirlo de todos los demás, y advirtiendo que de ese tono emanaba una suave inflexión; por su docilidad y su delicada expresión, lo llamó hembra [rosado].

"La luz es el factor central de la creación del color, sin luz no hay color. El color debe ser pensado, soñado e imaginado" (Henri Matisse).


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