Las respuestas afectuosas siempre serán razón y motivo de nuestras alegrías. Aunque cierta contravención parece existir, cuando alguien es llamado al retiro. Es verdad, solo hay tres voces que pueden ser merecedoras del silencio: la voz de la poesía, la voz de la música y la voz del amor. Y no me creas tan poco cariñoso por esta forma de tregua; de hecho, eres testigo mudo, y mereces mi alianza. PERO, SI TÚ ME OBLIGAS A QUEDARME SIN TI… ¿NO TENGO DERECHO YO A DEJARTE SIN MI?
[A veces me concedo libertades. Y con ellas voy adonde quiero].
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