DE PENA EN PENA CRUZA SUS ISLAS EL AMOR,
Y ESTABLECE RAÍCES, QUE LUEGO RIEGA EL LLANTO.
Nadie puede evadir los pasos de ese corazón, que corre callado y carnicero. Ahí, donde no crece el dolor, donde no llega la sal, tu y yo buscaremos un hueco, para estar juntos. Hagamos con nuestras manos un nido duro, librado de culpas. Juguemos a querernos mucho, sin aturdir al verbo, y sin faltar a la verdad. Aquí ...en esta ciudad roída, donde todo enloquece, y se pierde.
Aún sigue viva [esa sombra circundante].
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