A veces en la vida queremos ir hacia algúna parte (remando) y no nos damos cuenta que un remo es un elemento muy pequeño para mover lo que pretendemos mover ...un barco. Esa sensación de cansancio al llegar a algún puerto puede tener su origen en que la necesidad (o la ambición) fue mucho más grande que la propia voluntad de remar o ese esfuerzo conjunto hecho con el socio. Es así que nos mantuvimos entonces sin advertirlo naufragando (girando en círculo) largo rato. Sin embargo hoy nos vemos varados ahí en esa orilla, lamentándonos a solas, cansados de haber hecho todo ese esfuerzo (desmedido). Aunque a pesar de todo sigue persistiendo (en uno) esa necesidad (la de llegar adonde los tesoros) y uno se aventura entonces (y por una vez quizá) "a cruzar nadando" hasta allí (hasta la otra orilla) adonde habitan las posiblidades (de seguir soñando) ...pero al poco tiempo uno entiende que ha de pasar (en el otro lado) lo mismo que pasó allí (en el barco) ...no hay sociedad compatible si no hay rumbo visible. De este modo no hay tesoro posible. Pensamos que el problema ahora está en el sueño soñado (que ya dejó de estar hecho a nuestra medida) que los destinos dejaron de necesitar nuestra presencia. Así es que nos volvemos a nuestro viejo pero conocido refugio, a donde habitan las pertenencias, esas que nos dan una sanguinea recepción. El camino ya está trazado, no queda más que esperar a que calme el viento y que la lluvia haga lo suyo (lave y se lleve los residuos). La vida nos enseña entonces a movernos con las estrellas a la vista pues sino el deseo se vuelve confuso y uno acaba complicado (perdiéndose en esa inmensidad sin sentido) sin destino y sin sueño posible. Retorna uno a su nave entonces (y allí se queda) para pasar el resto de su vida, porque es el único lugar seguro, allí donde la tormenta no agrede, la interperie no azota y el tiempo no pasa. De vez en cuando volver a alguna sensación ...un chapuzón, una ida, una vuelta (no muy lejos de casa). Y así la vida (con sus ambiciones) se va ...como se va uno a dormir con sus nostalgias.
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